TIEMPO

El tiempo en vida es nuestro amigo, compañero, nuestro mejor regalo con una rigurosa fecha de vencimiento ya pactada, desde el momento en el que el preciado reloj comienza a funcionar. Esta nos ofrece un sinfín de oportunidades las cuales podemos tomar o no si así lo deseamos; siempre dentro de ese margen previamente pactado, poder hacer lo que queramos, parece tan fácil de cumplir, cuando se hay tiempo se disfruta mucho más o eso parece.

El tiempo perdido es problema de muchos. Pero lo que se pierde realmente son momentos, ideas, sensaciones, no tiempo. El tiempo no tiene como perderse, simplemente se escapa y se va, se consume lenta como rápidamente, es imposible de perder, tampoco de encontrar, incluso luego de muertos el tiempo nos mira la cara, y sigue para cada uno de nosotros. Corre tan rápido que apenas lo vemos pasar, ni siquiera pensamos en él porque estamos sumergidos sutilmente dentro de la esfera convencional, dentro de reglas convencionales, y modos convencionalmente “correctos” incuestionables, sin sentido, que nos distraen día a día, manteniendo ocupadas nuestras cabezas, pensando todo el tiempo pero no en el tiempo en sí. Y ahora pensamos en el tiempo consumido que estaríamos gastando al pensar en el tiempo, y aún así no hay respuestas ni devoluciones; porque el tiempo es tiempo, las palabras son tiempo, la música es tiempo, las personas son tiempo, la vida de cada uno es tiempo, cayendo y muriendo en el abismo inconmensurable del mismo impredecible.

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LA COSA

En destellos de luz, mi sombra.

El mudo lugar en el que me encontraba se iba haciendo visible ante mis ojos. Hacía frío, azul y tonalidades verdes vestían el ambiente.
El terreno estaba cercado, sin ninguna entrada ni salida aparente, simplemente ahí estaba, mi cuerpo y mente, había aparecido de una forma mágica e involuntaria.

Se encontraba dentro del perímetro cercado; a lo lejos, entre pasto y árboles, la neblina rodeaba su cuerpo por completo.

Eso tan enorme, peludo y repulsivo, con una boca larga, grande llena de dientes en punta y bien pulidos. Se encontraba de perfil, y al verme, sólo giró su cabeza ligeramente.
Eso se mantenía quieto apoyado sobre sus cuatro piernas larguísimas, bien separadas unas de otras, se apoyaba sobre sus nudillos y la mitad de sus dedos, (algo muy similar a las patas de un mono). Medía cerca de diez metros, y si no era así andaba muy pero muy cerca. Era un ser escuálido, pavoroso, temible.

Sus ojos estaban hinchados, eran horriblemente grandes, completamente redondos, pero sobre todo inquietantes y fríos. La pupila se le veía dilatada de una forma horrorosamente exorbitante, llevaba un aspecto muy poco agradable, sin dudas era algo monstruoso, a tal punto que ni siquiera pestañeaba, gesticulaba o emitía sonido.

En ese momento estaba completamente inmóvil, observándome; su mirada era tan inquietante, como macabra.
Aquello sin dudas era un ser espeluznante, del que nunca había tenido la suerte de saber, hasta ese entonces. Nunca había visto algo tan horrible ni parecido.

Me dejó perpleja, a tal punto de empezar a correr. A los segundos e inmediatamente después de reaccionar el bicho corrió detrás, iba a pasos agigantados y con muchísima ventaja claramente; en ese momento el corazón se me salía de lugar, no podía respirar, esto era provocado por la gran desesperación y los nervios que traía lógicamente encima.

En esto concluyó, no volví a saber más nada, ya que volví en sí. La cosa llegó a tal punto que me desperté de forma brusca y alterada, con la misma sensación que llevaba en ese lugar instantes atrás.

Me senté, pensé, traté de explicármelo, fue imposible.

Quizá alguna de estas tantas noches regrese a entrar en su mundo, y vuelva a cruzarme con esa enorme criatura hostil, horrible y desagradable, una vez más. Sinceramente no siento el placer, aunque desafortunadamente eso no lo decida yo, sino él.

FICHAS

Una vez más, la tabla se mueve, el juego sigue en pie.

Otra mancha para el lienzo blanco, enorme, pintando las telas y el algodón puesto sobre la piel.

Detrás de tu cabeza: sangre, carne, un revuelto de sesos, tan fresco, el cual apreciar como arte sobre una simple y despreocupada pared.

Enfermo, podrido
lleno de pus
áspero y atorado en polvo
asqueroso mundo
asqueroso incomportable
incomprensible, culpable.

En esta vida ha de ganar quien sigue las reglas.
Perder ante la vida misma tu vida toda, la cual se consume cuando los dados corren. Las agujas del reloj vuelan, las fichas se mueven, tu débil cuerpo reacciona, funciona.

Alegría temporal, vacío eléctrico.

Macabro semejante, odioso querido amigo; la ventaja la llevas tú.

En una hoguera que apesta el aire se abruma, el alma y los recuerdos, aquellos muertos, son para siempre un desperdicio y cantidad toda para la humanidad. Pero bajo tierra, las quejas no existen, no valen, no hay palabras ni actos que puedan volverte a la ronda, por otra insignificante, otra sucia y caprichosa, oportunidad más.

ADVERSO

Esperaría por mi alma. Esperaría impaciente a que mi alma fuese encontrada, en el entrevero, en el sucio entrevero, repugnante, carcomido por la autenticidad del error y la mentira.

Donde todo es desastre, y naturalmente preciso, entre el despojado indiscutible ser innato del alma y su esencia.

Donde habitan aquellas vacías y de pensamientos tan irreales como groseros.

Donde entre el disgusto y ese trago amargo de un café sin azúcar, saben moldear y ajustar a la medida precisa las ideas que sostiene la hipócrita realidad, en este hipócrita mundo, lleno de peste y palpitante pavor sarcástico.

Mentiría si dijera cualquier cosa, mentiría aún así no lo quisiera. El asunto sería eterno, agobiante.

Todavía no encuentro lugar y momento seguro, para poder quedar, hablar y resurgir sentimientos tan puros como la verdad en sí misma, y percibir de ella sin filtro. Dentro de lo posible. Dentro de este lugar. Inmundo lugar, inmenso, detestable, sobrepoblado en llanto, espectáculo; el idóneo hogar de las alimañas, carentes de prudencia, hambrientas de razón.

Bienvenido a casa una vez más, querido lector.

QUE VUELE

Que se vuelen disparates
y no sea desdicha
que se vuele el tedio
de un lugar inhóspito y distante
que se vuele el petulante presuntuoso
que explote el mundo
y que sea humo nuevo
que vuelen manos
y en ellas que vuele el arte;
que vuele sin causa alguna
la locura entre todo lo demás.

CUENTO

Cuando la luz se apaga
los monstruos salen a pasear
y el murmullo tibio
recién llegando a mis oídos
se da lugar a pasar
y se queda
para esperar.

Saliendo del armario
y del aciago cajón vacío
en color gris se vuelve
y los pinta a pincel fino.
Va dejando el aroma
de sus huellas malditas
en el camino
y caminando se desvanece
va en círculos y a veces.

Dejando espinas al paso
agrietando el piso,
alimentando historias
de un cuento impreciso;
alejado de la realidad
como un sueño loco
tan loco,
tan carente de sentido
tan remoto
tan herido
tan difícil
tan salido.

Una historia no tan cierta,
o puede que tal vez sí.
Pero nadie lo sabe
nadie querrá saberlo
esto ya es cosa nuestra
hay que verlo
se dice por ahí
para poder creer.

Los libros que se dejan
a medio leer
piden ser terminados
alguna vez.
El tiempo desaparece
y contigo envejece
las páginas mojadas
bien saben arder.

Hilos que sostienen
el dolor sometido
de una vida sin sentido
y de una historia sin contar.
Escondida
entremedio
sin fin
se encuentra una flor seca
que se dejó al comenzar.

Retumbando nuevamente
entrando en el armario
aquellos monstruos mencionados
que en el pasillo están,
dejando la vida y volviendo a las hojas
aquellas sin terminar.

Porque sólo en los tuyos
en los tuyos,
en tus ojos están,
y después de todo
las letras no morirán.

AL REVÉS

Voy cayendo en los destellos
del sol infinito,
mi piel enardecida
brillante
abraza el calor continuo
del alcance estremecedor
percibido en lo exorbitante.

La sonoridad del tiempo
afecta su espacio.
El movimiento de la luz
se fusiona con las olas
despreocupadamente
extrañamente
el mundo está al revés.

Atravesando en calma
musitó aquel
tan sano de quebraduras
su piel intacta
es piel de seda
y su boca
tan clara como la luz.

Lleva el aroma consigo
en cada parte,
pequeñísima,
en cada pelo de su cuerpo,
catástrofe
el mundo está al revés.

Sus ojos
caen hacia el vacío
de tal forma tal,
oportunamente deseada
se parten
como un simple par de huevos
hartos de estar en el montón.

Luz muerta en fin
y el corazón
desbordado en sangre
palpita y grita
cuanto quiere salir.
Desmesuradamente opuesto
a la razón de ser,
enormemente confuso
el corazón
y con razón
el mundo está al revés.